El primer paso para aprender es reconocer que puedes estar equivocado. Y, para ello, da igual si tienes 5 o 55.
Cuando somos jóvenes, otros asumen por nosotros que nuestra arrogancia es la insolencia de la juventud, que se pasará con los años.
¿Se pasa? Depende de a lo que te enfrentes, de tus experiencias, de la posición que ocupes, de lo alto que crezcas... alterando ligeramente el Dictum de Acton,
El poder ciega y el poder absoluto ciega absolutamente
Debo reconocer que me ha pasado, como supongo, a más de uno, y más de una vez. Pero hay salida, dejar espacio para la duda. Para escuchar, aunque sea en diferido, para recapacitar.
Pero tampoco nos podemos dejar llevar, podemos dudar, podemos saber que estamos equivocados, pero no podemos dejar de avanzar. Cómo siempre, un equilibrio.

