Échate a un lado y deja que otros se ocupen. Es necesario que hagas otras cosas
Recibir un mensaje de este tipo lo podemos percibir como un ataque a nuestro ego, ¡si es gracias a mi!, ¡ellos no van a hacerlo bien!
Lo de que es gracias a uno, no es cierto. O, al menos, nunca lo es al 100%. Siempre colaboras con otros, participas con otros y todo ello te permite modular lo qué haces y cómo lo haces, aunque tu participación sea la mayoritaria.
Lo de que otros van a hacerlo mal, tampoco lo es. Lo van a hacer distinto, de otra manera, atendiendo a nuevas necesidades y con un foco diferente.
Pero, más allá de lo que sentimos de forma inmediata lo que también es cierto es que focalizarnos en un objetivo durante mucho tiempo tiende a diluirnos tanto a nosotros como a la organización.
A nosotros porque impide qué hagamos otras cosas, qué aprendamos, qué mejoremos.
A la organización porque impide el crecimiento, dificulta la delegación y merma la confianza de los trabajadores en ella.
Me dieron ese consejo hace muchos años. Sin duda, uno de los mejores que me han dado, aunque sigo recordándomelo muchas veces y muchos días... se ve que no lo aprendí todo lo bien que debería, aunque recordarlo quiere decir que algo me quedo en la cabeza.

