El otro día leyendo un libro me encontré con una descripción que me llevo a replantearme si de verdad vale más una imagen que mil palabras
Las imágenes sin duda son importantes, atractivas, capturan nuestra atención de forma inmediata.
Pero, y ¿una buena descripción?, ¿no crea acaso imágenes potentes en nuestra mente?, ¿no nos permite unir ideas?, ¿no permite acaso ser también recordada de forma similar a la de una buena imagen?
Supongo que, como muchas veces, es la adecuada combinación de ambas la ganadora.
Ni abusar de la imagen, ni del texto. Utilizar imágenes para atraer, esquemas para sintetizar y descripciones para complementar, todo ello en mayor o menor medida y dependiendo del objetivo perseguido.
Es un principio que siempre he intentado aplicar cuando me toca la "cansada" tarea de escribir memorias técnicas... mucha imagen, mucho esquema y texto descriptivo ajustado al objetivo. Todo ello con el fin de intentar atraer la atención inmediata y permitir al lector interesado la profundización necesaria.
No es que sea cansada en sentido literal, pero lleva un tiempo que a veces dudas si es estrictamente necesario. ¿Vale la pena? Supongo que al menos, por sentirse uno satisfecho con sus propios resultados.
Por si hay alguien curioso el libro era el Ramayana de Valmiki.
En este libro el dios mono Hanuman describía a una dubitativa Sita el aspecto de Rama y - en una traducción libre del inglés - venía a decir:
"Rama tiene los ojos como los pétalos de la flor de loto, ... la mandíbula cuadrada, ... sus clavículas profundamente hundidas en el músculo,…",
A mi me parece bastante sugerente del aspecto que podía tener el avatar de Visnu...

