Inevitable, cuando escribimos tendemos a pintar las cosas siempre un poco más de rosa. Quizá a estereotiparnos, a parecer un poco Mary Sues.
Nada es blanco o negro, nos movemos en una escala de grises… y depende de cómo se vean en el momento nos pueden parecer más o menos oscuros. En mi caso:
No soporto la indolencia.
No me gusta repetir las cosas mil veces.
No soy hombre de dar infinitas oportunidades.
Detesto que las cosas se hagan mal porque si.
Eso no quiere decir que no defienda a mi equipo a uñas y dientes, pero, una cosa es que a veces haya que hacerse el tonto y otra que te tomen por ello.

