Dejarse llevar por las modas no es bueno, pero ignorarlas deliberadamente tampoco.
Debo reconocer que muchas veces me he colocado, inicialmente, en el segundo supuesto. La realidad es que estas modas, pese a todo el adorno y la fanfarria, muchas veces esconden buenas ideas o, como mínimo, visiones interesantes o complementarias.
No sé si os pasará, pero si me preguntáis cuál es la razón de mi reticencia os diría que en mi caso las excusas son una mezcla entre:
¡Bah! es lo de siempre
¡Esto ya me lo sé!"
¡Buff, qué pereza! con el jaleo que tengo
La realidad escondida tras las excusas es que comprender algo nuevo o diferente supone admitir el desconocimiento o el olvido, lo cual no es fácil. Una vez superado esta fase, no queda otra que:
Embarcarnos en un proceso de aprendizaje que no suele ser corto y que pasa, al menos en mi caso, por entender y experimentar.
Asumir que el resultado no va a ser convertirse en el mayor experto en la materia.
Conformarnos con alcanzar un grado mínimo de conocimiento que nos permita separar el grano de la paja, comprender de qué va y ver como añadirlo a nuestra forma de resolver los problemas.En definitiva, enriquecernos en el proceso.
Personalmente me lo recuerdo a menudo, intentado vencer las excusas y mi querencia natural a intentar entender todo al detalle.

