El mundo ha cambiado, lo huelo en la tierra, lo siento en el agua, lo oigo en el viento. Mucho de lo que se sabía se ha olvidado… ya no queda nadie para recordarlo
Es una traducción libre de un texto que J.R.R Tolkien pone en la boca de Galadriel en LOTR.
En cierta medida son verdades... verdades con las que a medida que crecemos podemos llegar a estar de acuerdo. El mundo cambia, faltaba más, y las cosas se olvidan, porque son reemplazadas, lo cual, además, no quiere decir que sea por algo mejor.
Pero, tampoco podemos obviar que no deja de ser el llanto de una mujer derrotada que ya no ve su hueco en el mundo. Todos sus sueños se han agostado y sus esfuerzos han resultado baldíos. Ante ella sólo queda un camino, partir, olvidar y ser olvidada.
En cierta medida, ella se niega la posibilidad de cambiar, aunque el mundo, a su alrededor, si lo ha hecho, una y mil veces.
Negarnos la posibilidad de adaptarnos y cambiar es negar nuestro futuro. Empeñarnos en seguir el camino que marcamos hace tiempo, sin asumir desviaciones, matizaciones, o cambios radicales es un error. El mundo se desplaza.
Podemos verlo desde un punto de vista individual, pero también, o incluso más, desde un punto de vista colectivo, organizacional. Lo que cómo organización hicimos en un pasado pudo servir o no, el cómo nos relacionábamos puede que sirviera, pero ya, quizá, no. Insistir en repetir lo que antes nos valió ignorando lo que se demanda, lo que pasa en nuestro entorno, sólo conduce a un camino y está escrito de antemano.
Cambiar no es más que adaptarse, aprender, hacer las cosas de forma diferente, incluso aunque creas que quizá lo anterior fuera mejor... puede que tengas razón o que te equivoques, pero es la única forma de seguir vivo.

