La mejor respuesta, una pregunta.
Ayudas a pensar
Enriqueces la conversación.
Ves distintos puntos de vista, aprendiendo tú también del proceso.
Fomentas la autonomía.
Dar la solución, sin más, puede resolver el problema inmediato, pero no ayuda al crecimiento.
Hay veces que no queda otra, pero sí puedo, ante una pregunta intento responder con otra. Es motivador cuando la otra persona llega a la solución, y tú sólo te has limitado a acompañarle en el proceso.

