Si te preguntaran ¿Qué es lo que más valoras de las personas con las que trabajaste o con las que trabajarás?
Personalmente, no si tendría una respuesta muy clara ante un disparo así, es difícil. Hay tantos contextos, matices y preguntas: ¿Cuándo? ¿Qué tipo de relación? ¿Con qué objetivo?
Pero como en esta vida hay que elegir, si pudiera elegir cinco, serían estos.
Curiosidad, o más bien, capacidad reflexiva. Sin hacer preguntas no es posible encontrar respuestas. Sin saber que necesitamos preguntar y porqué lo hacemos, no es posible ni crecer ni mejorar.
Equilibro, entre la pasión por el detalle y la consecución del resultado. Sin buscar el detalle no apreciamos el esfuerzo, sin conocer el esfuerzo no podemos convencer de la imposibilidad.
Resiliencia, como tolerancia a la frustración. Las expectativas no son, muchas veces, las tuyas. Hay momentos difíciles y es necesario crecer en la adversidad pero, eso sí, sin perder la esencia de quién se es.
Conocimiento y pasión por el aprendizaje. Sin conocimiento no hay resultados. Siempre queda una base, no somos sino un crisol, pero hay que ser consciente de que los detalles de lo que supiste valieron en el pasado y lo que aprendas ahora valdrá un tiempo.
Honestidad. La confianza mutua es clave en toda relación, reconocer los éxitos y las carencias es esencial, así como saber cuando podemos decir sí y cuando se debe decir no.
Pero, y ¿si tuviera que elegir sólo uno? la confianza sin confianza no hay nada que construir, nada que merezca la pena hacer.

